Tecnología y transporte público: ¿aliados de la actividad física?

Existe la idea de que los altos índices de sedentarismo en todo el mundo se deben, en gran medida, a los adelantos tecnológicos. Y es cierto: tanto la tecnología como el uso de motores han desplazado el esfuerzo físico que durante siglos implicó trabajar y desplazarse. Hoy por hoy, estas herramientas permiten ahorrar tiempo y energía, algo muy útil que, sin embargo, también ha traído desventajas. El sobrepeso y la obesidad, así como el desarrollo de diversas enfermedades como la diabetes, los padecimientos cardiovasculares y hasta la depresión crónica están directamente relacionadas con la falta de actividad. Según datos dela OrganizaciónMundialdela Salud, la inactividad física constituye el cuarto factor de riesgo de mortalidad a nivel global, responsable de 3.2 millones de muertes al año. Por su gravedad, se trata de un problema que exige abordarse inmediatamente y a través de estrategias sólidas.

Con este objetivo en mente, un grupo de investigadores se planteó la posibilidad de que ciertos adelantos tecnológicos, más allá de contribuir al sedentarismo, pudieran coadyuvar en su combate. Según su planteamiento, el uso del teléfono celular, el internet y determinados medios de transporte pueden aprovecharse para aumentar la actividad física entre los habitantes de todo el planeta.

En su estudio, The implications of megatrends in information and communication technology and transportation for changes in global physical activity, los autores enfatizan que el acceso a estas tecnologías ha aumentado considerablemente durante los últimos diez años. Independientemente del nivel de desarrollo de cada país, el uso de celulares e internet es cada vez más común. Estos medios de comunicación, explican, deben aprovecharse para implementar programas de concientización e información a los usuarios, sobre todo en las naciones más pobres en las que prevalece la ignorancia sobre el tema.

En lo que toca a internet, está claro que constituye una importante fuente de información en cuestiones de salud, un fenómeno que se acentuará durante los próximos años. Por ende, según los expertos, cualquier programa encaminado a promover el ejercicio debería estar disponible en la red, a fin de que los usuarios se enteren de sus repercusiones. Con respecto a los teléfonos celulares, los autores enfatizan aún más la necesidad de considerarlos para implementar cualquier medida a favor de la actividad física. La oportunidad de comunicarse a través de SMS, por ejemplo, significa que cualquier mensaje que se transmita por esta vía se verá exponenciado. No sólo se trata de un medio de bajo costo que permite la comunicación inmediata a miles de usuarios; también facilita la retroalimentación constante e incluso la adición de nuevos datos e información. Así, las poblaciones más desinformadas contarán con un recurso que les permita tomar conciencia acerca del tema.

Sobre los medios de transporte, los investigadores advierten que la clave para potenciar la actividad física radica en la creación de una infraestructura que mejore el transporte público, las vías de comunicación y los espacios peatonales. En el primer caso, el estudio establece que una mayor accesibilidad a vehículos de transporte público provoca que los ciudadanos se ejerciten más puesto que deben caminar para llegar a ellos. De no contar con este acceso, lo más probable es que tomen su propio coche para trasladarse. En cuanto a las vías de comunicación, los autores subrayan que cuando éstas son fallidas y generan demasiado tráfico, el conductor pasará un tiempo excesivo dentro de su auto, horas de inactividad que, si el tránsito fluyera, podría emplear para ejercitarse. La correcta planeación y construcción de ciclopistas, banquetas y camellones, entre otros elementos urbanos, también debe tomarse en cuenta para promover la actividad física en cualquier ciudad, anotan.

Está claro que la tecnología y la motorización han tenido un impacto profundo sobre el estilo de vida humano durante las últimas décadas. Sin embargo, más allá de insistir sobre sus efectos negativos, ¿por qué no empezar a aprovecharlos a favor de la salud? Las conclusiones del estudio indican la viabilidad de esta estrategia e incluso su segura efectividad.

 

Fuentes:

1. World Health Organization. Physical Activity http://www.who.int/topics/physical_activity/en/

2. Michael Pratt, et.al. The implications of megatrends in information and communication technology and transportation for changes in global physical activity. The Lancet, julio 2012, http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(12)60736-3

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