¿Quieres vivir más?, ¡ejercítate!

A lo largo de los últimos años, los niveles de actividad física han disminuido notablemente en todo el mundo debido, fundamentalmente, a los avances tecnológicos y los medios de transporte. Ambos factores facilitan la vida, pero igualmente implican que las personas gasten menos energía que antes, lo cual puede dar origen a problemas como el sobrepeso, la obesidad y la aparición de una serie de enfermedades relacionadas, como la diabetes II o los accidentes cardiovasculares. Según los expertos, la actividad física está directamente relacionada con la esperanza de vida: la falta de ejercicio reduce los años de vida y viceversa. Esta afirmación implica que no sólo las personas con sobrepeso están en riesgo de morir prematuramente. Incluso quienes tengan un índice de masa corporal adecuado se encuentran en ese mismo supuesto en tanto mantengan un estilo de vida sedentario y con poca o nula actividad física.

Para comprobarlo, un grupo de expertos provenientes de diversas instituciones médicas en Estados Unidos, Finlandia, Suecia y Noruega, analizó los hábitos de ejercicio y la esperanza de vida de un total de 654,827 personas vivas entre los 20 y 90 años de edad, así como a 82,000 personas fallecidas, en cuyo caso se tomó en cuenta la edad a la que habían muerto. A partir de este estudio, los investigadores descubrieron que, efectivamente, a mayor actividad física, mayor esperanza de vida. Sus resultados fueron los siguientes:

1. 75 minutos de ejercicio a la semana se traducen en un aumento de 1.8 años de vida

2. Entre 150 y 299 minutos, el aumento es de 3.4 años

3. Entre 300 y 449 minutos, el aumento es de 4.2 años

Cabe aclarar que los investigadores se refieren a aquellas actividades físicas no relacionadas con la vida cotidiana sino las que realiza cada persona a discreción, como ejercitarse en un gimnasio, caminar o practicar algún deporte. En este sentido, cualquiera puede beneficiarse si realiza cuando menos 2.5 horas de ejercicio moderado o 75 minutos de actividad vigorosa a la semana, no importa el grado de sobrepeso. En cambio, los individuos de peso normal que jamás se ejercitan tendrán una menor esperanza de vida.

Por otra parte, el estudio también revela que el ejercicio coadyuva a elevar la esperanza de vida en fumadores -2.5 años más de vida- y hasta pacientes con cáncer -5.3 años más- y determina que los resultados mejoran en tanto el ejercicio sea más vigoroso y frecuente. Curiosamente, el nivel de ejercicio que plantea la investigación para alcanzar esta meta no es excesivo, al contrario. Los 75 minutos semanales a los que se refiere en principio, y que bastarían para aumentar 1.8 años de vida, es la mitad de la recomendación dela OrganizaciónMundialdela Salud. 

Lo anterior significa que el ejercicio es sinónimo de salud: a mayor actividad, más años de vida. De acuerdo a los autores, es indispensable que la actividad física se entienda como una medida preventiva de enfermedades, y no sólo como una estrategia para bajar de peso. En este sentido, tener un índice de masa corporal correcto no es garantía de salud. Si una persona se encuentra en esta situación pero es sedentaria, corre el riesgo de morir antes de lo que moriría alguien que sí se ejercita, independientemente de su peso. Como anota Steven Moore, epidemiólogo del National Cancer Institute que intervino en el estudio, “sin duda es importante mantener el peso adecuado y ejercitarse para lograrlo, pero el ejercicio debe verse más allá, como una fuente de salud en general.”

Fuente: 

Steven C. Moore, et.al. Leisure Time Physical Activity of Moderate to Vigorous Intensity and Mortality: A Large Pooled Cohort Analysis, Public Library of Science Medicine, noviembre 2012.

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