¡No gastes dinero! Sólo necesitas actitud

Hola a todos,

Cuando se trata de querer cambiar nuestros hábitos alimenticios, nuestra comportamiento en relación al ejercicio o nuestro estilo de vida lo que realmente necesitamos es tener actitud. Generalmente anteponemos contar con el equipo adecuado, la ropa deportiva de moda, una membresía para el club o con la inscripción a la clase  a la que “todo el mundo va” como requisito indispensable para empezar con nuestra transformación. En realidad, para lograr los cambios que queremos no necesitamos todas las cosas mencionadas anteriormente. De nada nos sirve inscribirnos a un club, gastar en ropa deportiva o invertir en aparatos costosos si no estamos convencidos en que los cambios por sí sólos no suceden. Aún teniendo todas estás cosas, la probabilidad de que acaben guardadas debajo de la cama o en la cochera de la casa es muy alta. De ahí el conocido dicho que las caminadoras tienden a convertirse en los “tendederos” más caros.

Antes de realizar gastos innecesarios, hay muchas cosas que puedes hacer para que los cambios en tus hábitos no acaben con tus ahorros. Empieza primero por revisar cuáles son las razones por las que no haces ejercicio, por las que no lo haces con constancia o por las que caes en determinados comportamientos compulsivos con la comida. El saber cuáles son las razones, motivos o excusas que suceden previamente al abandono del tan añorado cambio nos dará la primera pista para saber qué cosas evitar o que alarmas encender cuando nos veamos caminando por el viejo conocido callejón que nos lleva al camino sin retorno. Haz una lista de ellas y cuándo veas que te acercas a utilizarlas como excusa, haz una pausa y recuerda que lo único que necesitas para no claudicar es compromiso.

Habrá días en los que amanezcas más cansado que de costumbre, otros en los que tu estado de ánimo no sea el mejor; cuando eso suceda lo único que te permitirá cumplir con tu rutina es el compromiso que hayas hecho previamente contigo mismo. Cuando esto suceda, ¡hay que echarle actitud! Te aseguro que lo más difícil será convencerte a ti mismo de acudir a tu cita para hacer ejercicio o te elegir la comida correcta pero una vez que lo hayas hecho la satisfacción será doblemente grata.

Así que en lugar de gastar dinero para ponerte las pilas, gasta tiempo. Dedica tiempo para conocer que ejercicio te gusta, a qué hora te queda mejor realizarlo, qué sientes cuándo algún ejercicio te gusta, qué sientes cuando uno no te gusta, que lugares para realizarlo te quedan cerca de tu trabajo, tu casa o tu escuela. Todas estas respuestas te ayudarán, más que unos tenis caros, a realizar ejercicio cuando sientas que tienes poco tiempo o pocas ganas. Una vez que hayas logrado ser constante con las metas que te propones realiza estas pequeñas inversiones en ropa o membresias como recompensa.  Recuerda que son un lujo, no un requisito para una vida más sana.  No lo pienses más y ¡actívate!

Actividad física, Calidad de vida, Deporte Urbano, Sin categoría,

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