El efecto mariposa

Qué poder y emoción residen en los hechos que no esperas por parte de quien no imaginas, ya lo escuché en una ocasión:

‘Cada persona es el gran monumento que tenemos que proteger, porque cada persona es capaz de crear, es capaz de lo inesperado y lo inesperado es nuestra esperanza’ (Fco Mayor Zaragoza)

Texto e imágenes: La ciudad viva /

No hace mucho, y con motivo de la investigación llevada a cabo en SAMA Arquitectura y Medioambiente, sobre ‘Nuevas metodologías de acercamiento al hecho arquitectónico y al territorio’,  sobrevino la necesidad inherente a cualquier investigación, el trabajo de campo y laboratorio, que en nuestro caso se materializó en la realización de un workshop que llamaríamos ‘SE-30|Otros paisajes’ y que fue el origen de un aprendizaje a una escala más personal e íntima.

Nuestro punto de partida eran las experiencias del laboratorio italiano ‘Stalker/Osservatorio Nomade’ que a través de un particular modus operandi desarrolla herramientas singulares de análisis activo de la realidad construida, implementa métodos de intervención basados en las prácticas de la exploración, escucha y relación con los lugares, los habitantes y sus memorias.

Esta práctica tiene por objeto catalizar el desarrollo de procesos flexibles y de auto-organización, a través de la introducción de nuevas relaciones sociales y medio ambientales. En nuestro caso nos centramos en el estudio del territorio bañado por los efectos de la SE-30, una vasta extensión de terreno caracterizada por su ubicación entre el paisaje rural y los comienzos de la ciudad y consecuentemente estigmatizada en su arquitectura y organización territorial por la fuerte presencia de la infraestructura que define y estructura su funcionamiento y entendimiento.

El planteamiento operativo consistió en un recorrido a lo largo de toda su trayectoria, transitándola a pie y saliendo al encuentro de los vecinos y asociaciones que poblaran los barrios a su paso.

A lo largo de todo el proceso se fueron dando distintos niveles de alumbramiento, según el estadio en que se desarrollaban los acontecimientos, yendo desde la confirmación de ideas intuidas a priori, hasta la manifestación de nuevas verdades, más allá de las propias expectativas con que habíamos partido, fruto todo ello de la interacción in situ con los distintos agentes sociales representantes de la generalidad.

Se podrían listar aquí los resultados obtenidos de este ‘trabajo de campo’ en forma de conclusiones, pero, me parece ahora más oportuno reparar en lo que despertó mis sentidos y que da título a este artículo.

Los encuentros con los distintos integrantes de las plataformas de acción ciudadana de los barrios fueron sin duda una fuente de inspiración y estímulo, almacenaban gran voluntad de trabajo y deseo de mejora de su situación, se mostraban sedientos de un foro donde ser escuchados, recibiéndonos con hospitalidad y una refrescante energía, que contagiaba el ánimo.

Era la actitud de quien se reconoce, aún desde su individualidad, parte integrante de una estructura con poder; de quien se sabe, unido a otros, capaz de emprender el cambio.

Lo inesperado de esta experiencia me condujo hasta una antigua reflexión nacida años atrás cuando abordaba unas cuestiones medioambientales con integrantes de un grupo de investigación del departamento de Ecología de la Universidad de Sevilla.

Hablábamos por aquellos días del efecto mariposa, este curioso concepto cuyo nombre proviene del proverbio chino: ‘el aleteo de una mariposa en un lugar del mundo puede desencadenar todo un tsunami en las antípodas’ y que según describe wikipedia:

‘(…)es un concepto que hace referencia a la noción del tiempo a las condiciones iniciales dentro del marco de la teoría del caos. La idea es que, dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema caótico, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en formas completamente diferentes. Sucediendo así que, una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande a mediano o corto plazo de tiempo. ‘

Es casi siempre referido en este contexto negativo y de destrucción, sin embargo entraña en su esencia un fenómeno con gran potencial, el proceso de la sucesión de los acontecimientos, en cadena, que aumenta en una escala impredecible el efecto que estos tienen. Y esto aplica a cualquier clase de proceso, luego, y he aquí lo interesante, los pequeños procesos locales, secuenciados, bien gestionados y organizados, con alineación de intereses por el procomún, pueden tener un efecto dinamizador e inesperado en lo global y una escala, mucho mayor que la suma total de todos ellos.

Ante esta perspectiva, es alentador observar cómo nacen políticas participativas, se desarrollan nuevos procedimientos de organización y gestión, cómo en definitiva, los ciudadanos toman conciencia de su capacidad como parte de una estructura mayor.

Lo interesante será llevar estos procedimientos participativos a los procesos de toma de decisiones, no a posteriori, sino a priori y de una forma mucho más real. En términos de ordenación del territorio, que es lo que me ocupa en este artículo, ese proceso de toma de decisiones que determinará el devenir de todo un asentamiento humano largamente, podría verse mucho más enriquecido si la voz de los ciudadanos, estuviera presente al inicio y no sólo al final, un gesto tan sencillo como este, acudir al lugar, interactuar con él y sus habitantes por un corto espacio de tiempo, pone rostro y lo más importante, magnitud, al escenario de circunstancias que afectan un lugar y dibujan una foto mucho más precisa de la realidad en la que vamos a operar.

Observar la realidad de frente antes de apresurarnos a tomar decisiones que no nos duelen, acercar posturas, tendría seguro un efecto en ellas y se traduciría en un planeamiento posiblemente más próximo a las demandas de sus afectados. Y así, la democracia, como hace unos días sugería una amiga, no sólo se ejercita de arriba abajo, sino de abajo arriba…

Asunción Salas Casado

SAMA Arquitectura y Medioambiente

Referencias

El workshop ‘SE-30|otros paisajes’ se enmarca dentro de la investigación ‘Bases metodológicas para el uso del recorrido como herramienta de investigación y reinterpretación de los paisajes’, desarrollada por el grupo de investigación de SAMA Arquitectura y Medioambiente y financiada por la Consejería de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía. Participantes: María López de Asiain, Mark Latapie, Ángela Lara, Pilar Pérez del Real, Pascaline Boyron, Antonio Tortosa Lagares y Asunción Salas Casado.

‘SE-30|Otros paisajes’

http://se30otrospaisajes.wordpress.com/

‘Stalker/Osservatorio Nomade’

http://www.osservatorionomade.net/

Calidad de vida, Hacer ciudad, Obra pública,
Nuevas metodologías de acercamiento al hecho arquitectónico y al territorio, SAMA Arquitectura y Medioambiente, Stalker/Osservatorio Nomade,

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