Diseñando la ciudad

La participación ciudadana en el diseño de ciudad es un derecho y un deber de todos, que resulta imprescindible ejercer para conseguir que las estructuras que componen los municipios, barrios, servicios, etc., funcionen, incorporando las demandas y enfoques de todas las personas que la viven.

 Texto: Aula Eileen Gray para La ciudad viva /

Las ciudades del siglo XX se han proyectado desde un punto de vista puramente técnico, respondiendo fundamentalmente a intereses productivos y económicos. Como consecuencia, los crecimientos desarrollados en los últimos años, han dado lugar a un modelo de ciudad basado en la repetición, en contraposición de la riqueza y la diversidad de usos que ofrece la ciudad tradicional. Esto ha provocado una completa desvinculación entre la ciudad y sus habitantes,  produciéndose  una ruptura en la relación que históricamente mantenían.

Frente a esta situación, surge la necesidad de reivindicar un nuevo concepto de ciudad, que satisfaga las necesidades del día a día y garantice una mejor calidad de vida para todas las personas, siendo la participación ciudadana la clave para conseguirlo. De ahí que creamos necesaria la implicación activa y efectiva de todos en el desarrollo y transformación de la ciudad.

Las personas, en general, tendemos a rechazar cualquier cambio que se pueda producir en nuestra rutina diaria, ya que no sabemos qué efectos pueden provocar estas modificaciones. No obstante, diversas experiencias piloto llevadas a cabo, nos llevan a afirmar que la aceptación o rechazo de una determinada actuación en la ciudad depende en gran medida del nivel de participación de la ciudadanía  en la toma de decisiones.

Los diferentes grupos sociales tienen mucho que aportar en el proyecto de ciudad, pues la percepción que tienen de la misma varía según su manera de vivirla, siendo necesario incorporar sus distintas experiencias como usuarios, lo que sin duda enriquecerá el proyecto de ciudad resultante.

Es por ello necesaria la participación de todos los agentes sociales en las transformaciones que se quieren llevar a cabo, con objeto de garantizar el éxito de las mismas, diseñando mecanismos participativos específicos que recojan sus opiniones y aportaciones.

 

En la actualidad, la participación ciudadana, no es uno de los ámbitos más demandados por la ciudadanía, bien porque la administración no la ha fomentado suficientemente, bien porque el lenguaje utilizado en las materias objeto de participación es de difícil comprensión, provocando una cierta desconfianza y una falta de motivación.

Hasta ahora se ha concebido la participación ciudadana como una mera herramienta informativa, pero no se debe confundir participación con información, ya que la participación es un proceso más complejo que el simple trámite informativo unidireccional.

Además,  la mayoría de estos procesos, tal y como están planteados, excluyen a una gran parte de la población, por lo que la visión recogida es sesgada.

Es por ello necesario, impulsar un nuevo concepto de participación ciudadana, de manera que ésta sea entendida como la componente social en el diseño de ciudad. Las demandas ciudadanas deben complementar la solución técnica adoptada, aportando otros enfoques y puntos de vista, que se sumen, sin contrarrestar, a los ya definidos por los diferentes agentes intervinientes.

Por otro lado, nos enfrentamos a la existencia de fórmulas participativas excesivamente genéricas, que no son capaces de abordar las necesidades particulares de cada actuación, por lo que es necesario diseñar mecanismos participativos específicos para cada caso.

En cualquier proceso de participación, y para que éste funcione, consideramos fundamental:

Propiciar acciones de formación y sensibilización a la ciudadanía respecto al tema en el que se participe.

Favorecer los tejidos asociativos cuya actividad sea independiente.

Prever un sistema de evaluación del proceso participativo que suponga un indicador de calidad.

Promover talleres, jornadas, reuniones, etc., como herramientas que permitan el contacto entre los participantes, creando grupos con intereses comunes.

Trabajar con el contexto y el entorno de forma directa. En este sentido, se propone como acciones de participación actividades y visitas, para analizar el lugar sobre el que se actúa, intercambiando sensaciones y percepciones.

Complementar las técnicas de participación utilizadas habitualmente con la integración de nuevas tecnologías. Actualmente, las redes sociales en internet suponen una herramienta de gran potencial con una inmediatez y una capacidad de difusión que ninguna otra forma de participación consigue.

Es cierto, que  llevar a la práctica este concepto de participación, es bastante complejo, además de costoso tanto económica como temporalmente, pero el resultado será óptimo y enriquecedor, consiguiendo una ciudad de todos y para todos.

Esta última reflexión, nos lleva a pensar en la importancia de concienciar a los políticos en esta materia, tanto de las diferentes áreas de gobierno como de la oposición, ya que la ciudad no se construye en un período legislativo determinado, sino a lo largo del tiempo. Se debe tomar conciencia de que el proyecto de ciudad no debe concebirse desde un color político sino que ha de ser un proyecto colectivo en el que se involucre a todos los agentes sociales, de forma que su ejecución no quede condicionada en función del partido político que gobierne en cada momento.

 

 

Mientras que en la planificación urbanística, existen unos mecanismos reglados en los que se define el momento para la participación ciudadana, en los proyectos de dotaciones y espacios públicos, la participación queda condicionada a la iniciativa del promotor de la actuación.

No obstante, la mayoría de estas intervenciones participativas tienen como fin la defensa del interés particular frente al interés general, empobreciéndose el  objetivo final de la participación, que no es otro que contribuir al proyecto colectivo de ciudad.

Entendemos que el proceso participativo debe producirse desde el comienzo de la actuación, estando presente en las diferentes fases de su desarrollo.

 

Actualmente, existe una incipiente sensibilización sobre la importancia de estos procesos participativos como herramienta fundamental en la creación de ciudad. Sin embargo, la presencia de la participación ciudadana todavía es anecdótica, siendo por tanto necesario una labor de investigación para establecer diferentes mecanismos que generen una presencia real de la misma en todos los procesos.

 

Imágenes: http://www.laciudadviva.org

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