Cómo es una Ciudad Activa

El concepto que le da nombre a nuestra plataforma es, más bien, una propuesta para una mejor vida urbana…

 

Texto: Ing.  Adriana Lobo, Directora Ejecutiva del Centro de Transporte Sustentable Embarq México y miembro del comité editorial de Ciudades Activas*

Para mí una Ciudad Activa es la que favorece que la gente pueda, en su vida cotidiana, ejercer actividad física. Caminar, andar en bicicleta patinar… Yo siempre pienso que nuestros abuelitos eran mucho más sanos, aunque no iban al gimnasio, porque el ejercicio estaba incorporado en su vida cotidiana. Basta hacer memoria para recordar que ellos tenían una actividad física de mayor intensidad. ¿Por qué? Porque tenían que caminar para ir a sus trabajos o para alcanzar el transporte público que los llevaba a ellos, tenían que usar su cuerpo para muchas más actividades cotidianas de las que tenemos que hacer hoy.  ¿Y por qué? ¿Qué había de diferente en el mundo? Primero, mucho menor disponibilidad de cómo moverse, la gente tenía que caminar mucho más, la mitad de los recorridos eran a pie, eran ciudadanos activos, habitaban un espacio que favorecía el uso del cuerpo en su actividad diaria.

Pero luego llegaron nuevas tecnologías que facilitaron o sustituyeron muchas actividades, nuevos trabajos que requerían menos movimiento y más horas frente al escritorio, y –claro- la motorización; el uso masivo de los carros provocó congestionamiento en las calles y también un aumento del sedentarismo, lo que derivó en problemas de salud global. Es por eso que las ciudades están en busca de nuevos modelos que privilegien a la movilidad a pie, en bicicleta y transporte público.

Para que esto suceda, la infraestructura de las ciudades tiene que ser amable y debe permitir, primero, seguridad.  Nosotros no vamos a caminar en una calle si nos sentimos amenazados porque es obscura o si el ambiente nos parece inseguro. El tema de la seguridad, tanto pública como ambiental, hace la diferencia: un lugar amplio, iluminado, sin estar todo rayado, con una buena banqueta, crea condiciones que te hacen sentir cómodo al caminar. No caminarías en un lugar oscuro o que no tiene banqueta o donde el terreno es tan irregular que parece que estás en la montaña y no en la calle de una ciudad. Todo lo que funciona en la infraestructura de la ciudad tiene que ver con que el humano se identifica con lo que es bello, lo que es agradable (por eso el tema de la iluminación es muy importante) y el otro tema es que realmente haya actividad. Aunque una calle se vea iluminada, si lo único que hay es una gran pared, no te invita a caminar porque no tienes nada que ver. Todos conocemos, por ejemplo, cientos de conjuntos habitacionales donde la avenida principal sólo ofrece una vista lateral de casas. Por ahí la gente nunca va a sentirse atraída a caminar, es decir, si lo hace es porque no tiene de otra, pero no lo va a hacer como algo que le da gusto o placer. Contrario a lo que pasa en una ciudad activa, donde en cada espacio hay por lo menos diez cosas que hacer: calles que te invitan a pasear con tus amigos, a que te asomes a ver una tienda, a tomar un café, parques donde puedes salir a jugar con tus hijos; un sitio donde sí quieras caminar, andar en bici o usar el transporte público para apostar por la movilidad sustentable… es decir, una ciudad donde haya una serie de actividades que puedas realizar y que te hagan sentir bien.

 

Foto: Éole / Foter / CC BY-NC-SA

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Adriana Lobo, Ciudadanos activos, Columnas, Embarq México,

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