Camina y de paso, mejora tu salud

Es cotidiano, fácil y saludable. ¿Qué cosa? Caminar. Al hacerlo, salen beneficiados casi todos los sistemas de tu organismo. Es la mejor manera de iniciar un óptimo estilo de vida, pues no requiere aparatos especiales, una rutina definida ni una edad determinada.

Sin embargo, antes de comenzar, recuerda lo importante que es practicarse una revisión médica. Concluido este punto, debes elegir el lugar donde vas a caminar; para ello, considera: seguridad del sitio, lo parejo del terreno, que no esté resbaloso, etc. Puedes cambiar de zona según tus necesidades; por ejemplo, si llueve, acude a alguna plaza comercial techada.

Haz camino al andar

Para que puedas hacer de este ejercicio un hábito, debes elegir bien tu horario de caminata. Considera un momento en que no tengas tantos distractores, como calor intenso, tráfico, ruido, etc. Se recomienda en la mañana, antes de que salga el sol; o en la tarde, antes de que éste se oculte.

También es importante caminar con la vestimenta adecuada. Utiliza ropa cómoda, ni tan ajustada ni tan suelta, y de preferencia de algodón. Si se puede, usa tenis lo más confortables posible, para evitar callosidades. Cuida que tu calcetín no te raspe ni apriete tus tobillos o tus dedos.

Toma en cuenta que no debes caminar con el estómago lleno. Por lo menos, deja una hora entre tu última comida y tu caminata; y si sólo han pasado 15 minutos, tendrás que caminar más lentamente. Lo que sí debes hacer es beber agua todo el día y no sólo durante tu rutina.

Beneficios paso a paso

Si caminar te suena aburrido, puedes agregarle variaciones que te harán más entretenida la actividad. Por ejemplo, lleva contigo algún aparato de música, alienta a otros a caminar contigo o acércate a los grupos de caminata que hay en diversos parques.

Lo que sí debes considerar, antes de iniciar tu caminata, es el calentamiento, pues reduce el riesgo de lesiones y hace más efectivo el ejercicio.

¡No te compliques! Puedes iniciar tu calentamiento estirándote, como si te acabaras de despertar. Entrelaza tus manos y trata de alcanzar el cielo. Quédate así durante tres inhalaciones y exhalaciones largas y después repite inclinando tu cuerpo a la derecha y luego a la izquierda. Inhala y tensa tus músculos; exhala y relájalos.

Después alinea las puntas de tus pies, tus rodillas, cadera y hombros. Flexiona una pierna levantando la rodilla hacia tu pecho, abrázala fuerte durante dos segundos y alterna. Repite 10 veces. Apóyate de algún sitio fijo si es necesario. Después camina con las plantas de tus pies paralelas al piso. Exagera tus movimientos conforme avances y te sientas más ágil. Ahora ya puedes iniciar. Después de tu caminata, tómate unos minutos para relajarte. Estira tus músculos para que éstos logren relajarse y así el ácido láctico generado se reabsorba y luego no te duelan los músculos.

Anda, levántate de la silla y ¡a caminar!

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